15.10.06

MANIOBRAS AUTONÓMICAS (I)

Uno de los temas sobre los que siempre me he preguntado es el de la organización territorial española y más concretamente sobre la validez del sistema autonómico, ese extraño invento que pretendía otorgar autonomía a las regiones pero sin entrar en el terreno del federalismo ya que esto sería demasiado arriesgado en un país como el nuestro, que dispone no sólo de un escaso sentimiento nacional sino también de unos nacionalismos obsesivos. Estamos por lo tanto obligados una vez más a analizar un problema de mera teoría política desde la particular visión de un país en el que media población se intentó apropiar del sentimiento nacional mientras la otra media lo repudiaba atribuyéndole connotaciones que no tenía.

Con la llegada de la democracia se pretendió abordar el problema autonómico de manera que nadie tuviese que renunciar a ver satisfechas en cierta medida sus aspiraciones políticas. Por lo tanto se decidió crear un sistema que permitiese a los nacionalistas acceder a cierto grado de autonomía política al mismo tiempo que se negaba la configuración de España como un Estado federal para que nadie pusiese en duda la unidad nacional. Lo que se hizo fue crear unas preautonomías por decreto ley que en primer lugar crearon sus órganos de gobierno para más adelante empezar a recibir competencias. Fue una etapa de transición que culminó con los estatutos de autonomía.

El problema como siempre está en la falta de seriedad que rodea a cuanto sucede en este país. No sólo unas Comunidades Autónomas iban a asumir más competencias que otras y en menos tiempo sino que la Constitución ni siquiera considera obligatorio que se constituyan tales entes autonómicos. Es decir, que quien quisiese constituirse en Comunidad Autónoma lo podía hacer y quien no era libre de mantenerse al margen. Eso sí, como presumiblemente todas las regiones iban a seguir el ejemplo de Cataluña, Galicia y el País Vasco, la Constitución recoge la posibilidad de obligar a una provincia a formar parte de una CCAA “por motivos de interés nacional” como sucedió con Segovia. Curiosa combinación de voluntariedad y obligación.

Ahora el problema surge cuando la paz de la transición intenta ser quebrantada por los nacionalismos que pretenden pasar del estado autonómico al federal para desembocar en la independencia. Ese es el problema de que España se constituya en Estado federal y no que esta forma de organización territorial sea necesariamente mala en países que no tengan esta clase de problemas. Muestra de ello es que Estados Unidos o Alemania son dos de los países más avanzados del mundo y funcionan como Estados federales. Incluso en Alemania, desde la llegada de Merkel y con el mundial de fútbol, parece haberse incrementado el sentimiento nacional según he podido leer, algo que se intenta traducir en un mayor peso de la administración central frente a los Land.

Yo personalmente creo que España es un país cuyas zonas son muy diferentes entre sí y por lo tanto no está del todo mal que exista cierta autonomía, pero nunca llegando a tales extremos de traspaso competencial y de desarticulación del estado central ya que, a mi modo de ver, hay determinadas competencias que nunca debería haber sido transferidas y que deberían ser de exclusiva competencia estatal. Y por supuesto nunca cuestionando la unidad del estado Español. No miento si les digo que al cruzar el panel autonómico de Castilla y León me siento mucho más cercano de casa de lo que teóricamente me debería sentir tras recorrer unos metros. Quizá sea no sólo por herencia familiar sino porque es lo que he visto desde que nací. Pero sin duda esa sensación es mucho más evidente y notoria cuando viajo al extranjero y regreso a España. Porque soy español antes que cualquier otra cosa.

4 Comments:

At 15/10/06 2:22 p. m., Blogger QRM said...

Las comunidades autónomas son absolutamente innecesarias. Francia tiene catalanes y vascos, y no crean problema alguno en el centralismo jacobino gabacho. No existe ni una sola razón que justifique tal dispendio, y en un mundo interconectado y pequeño como el nuestro, los enes intermedios y borrosos como esos están de más. Las diferencias entre las regiones son mínimas. Pretender unirse con los daneses o finlandeses en la UE pero resaltar las diferencias entre bercianos y riojanos parece un chiste.

 
At 15/10/06 3:30 p. m., Blogger El Espantapájaros said...

Qrm tiene mucha razón: el tema de las comunidades autónomas en España produce demasiados problemas, además de una virulenta proliferación de administraciones con sus burocracias que todo lo enreda y todo lo devora; y, encima, los presidentes autonómicos se empiezan a comportar ya como si fuesen reyes de taifas, y por doquier se reclaman más competencias, más descentralización... En fin, un desastre y un caos, un agujero para España que ha sido agravado recientemente con los delirios estatutarios nacionalistas y socialistas.

Pero Victrix hace bien en afirmar que, en momentos como el de la Transición, hubiese sido muy complicado seguir con el centralismo franquista y no conceder cierto grado de autonomía (con sus límites, hoy ya sobrepasados de largo), siempre teniendo en cuenta las particularidades regionales españolas y el que, por encima de todo, primó la opinión y presión de los nacionalistas vascos y catalanes, algo que acabó arrastrando a todo el país al sistema actual. Para ellos fue el primer paso lógico hacia la independencia; para "nosotros", una forma de aplazar el problema quedando bien con casi todos.

No obstante, lo que está tristemente claro es que no somos ni Estados Unidos ni Alemania.

Un saludo

 
At 15/10/06 5:02 p. m., Blogger VICTRIX said...

Qrm, es cierto que la diferencia entre el Bierzo y la Rioja es escasa pero bien sabrá usted que la constitución de esta última en Comunidad Autónoma fue nada más y nada menos que una cacicada, ya que lo que siempre se conoció como Logroño perteneció toda la vida a Castilla. Pero lo que debe tener en cuenta es que hay mucha más diferencia cultural, climática, arquitectónica o de cualquier otra especie entre dos comunidades autónomas españolas que la que pueda haber entre dos Land alemanes. Porque por más que lo pienso es muy extraño encontrar dentro de un mismo país europeo dos regiones tan diferentes entre sí como Galicia o Andalucia o como el País Vasco y Extremadura.

Y como ya comento, la existencia de Comunidades Autónomas no debería de ser teóricamente mala en un país medianamente serio y civilizado (el nuestro no lo es) Y teniendo en cuenta el panorama político existente durante la transición no fue una mala idea la de las Comunidades Autónomas, aunque yo creo que hay determinadas competencias que nunca deberían haber sido transferidas. Y para evitar que las autonomía sigan adquiriendo más y más competencias creo que debería de existir un pacto de estado entre los dos grandes partidos nacionales para poner freno a la descentralización de España, pues hace tiempo que se sobrepasaron los límites y los nacionalismo, lejos de ver saciadas sus aspiraciones políticas, siguen reclamando más y más ante la evidente incompetencia política de Zapatero, un personaje bastante traumado.

Es decir, que el proceso autonómico nunca debería haber llegado hasta tales extremos y debería haber consistido simplemente en reconocer ciertas particularidades a cada región y en dotarlas de alguna que otra competencia poco importante y que podría ser gestionada de modo más eficiente desde cada Comunidad Autónoma. Pero la educación, la sanidad, la seguridad social, las fuerzas de seguridad y muchas otra materias jamás deben ser transferidas o haber sido transferidas en parte. Se debería dejar claro que la buena voluntad mostrada durante la transición no da licencia para emprender un saqueo sin precedentes a las competencias estatales que conviertan a España en un Estado federal. No porque el federalismo sea malo en sí mismo, sino porque, al igual que sucede con las repúblicas, son incompatibles con los españoles.

Un saludo.

 
At 15/10/06 7:03 p. m., Anonymous In memoriam said...

Esta verguenza onerosa e improductiva que se llama España de las Autonomías se trata, simplemente, de una estrategia utilizada para hacer desaparecer la idea de nación en el corazón de los españoles. Amén de continuar con la nefasta política de hiperbeneficiar a ciertas regiones por causa de yo que se cuales motivos históricos, la finalidad primordial del enjuague era, sin duda alguna, deslabazar Castilla, cuna de la españolidad.
Un saludo.

 

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